Surface

Microsoft presentó el lunes una serie de tablets en un intento por recuperar el terreno perdido frente al iPad de Apple. Tras haber anunciado la semana pasada que estaba a punto de hacer un anuncio importante, Steve Ballmer, presidente ejecutivo de Microsoft, dio a conocer dos nuevos Tablet PC en una conferencia de prensa en Los Angeles. Ballmer señaló que los nuevos dispositivos, llamados Surface, forman parte de una “nueva familia de dispositivos” que la compañía está desarrollando. Los dispositivos funcionarán con versiones del próximo sistema operativo de Microsoft, Windows 8, un sistema con el que la empresa espera recuperar el terreno perdido en el campo de la informática móvil frente a Apple y el Android de Google. “Queremos que Windows 8 llegue acompañado de sus propias innovaciones de hardware”, señaló Ballmer.

Los analistas acogieron los dispositivos, todavía sin precio, con reservas. “Desde una perspectiva de diseño parecen geniales”, señaló Carolina Milanesi, de Gartner. Según ella, el dispositivo parece un serio competidor para el iPad de Apple, pero el éxito dependerá de su precio y de las aplicaciones disponibles para los dispositivos. El dispositivo de 9,3 mm de grosor tiene una carcasa de magnesio, cuenta con una pantalla panorámica de alta definición de 10,6 pulgadas, un pie de apoyo integrado y pesa menos de un kilo.

El dispositivo incluye un teclado desmontable y un panel táctil que se adhiere magnéticamente al tablet. En la presentación, Ballmer y Steven Sinofsky, presidente de la división Windows de Microsoft, destacaron la potencia de computación del Surface. Sinofsky describió el dispositivo como un “tablet que es un gran PC y un PC que es un gran tablet”. La compañía no reveló el precio ni las fechas de lanzamiento, pero en la presentación Sinofsky señaló que será “un precio similar al de otros tablet comparables”. Por su parte, Milanesi espera que el Surface cueste menos de 699 dólares en los EE.UU. y que salga al mercado antes de la importante temporada de ventas navideñas.  Fuente: The Guardian

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